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Oftalmar

Cuestión de vista

Dra. Clara Pilar Ruiz Belda

Médico Oftalmólogo
Área de Segmento Anterior y Glaucoma
Dr Pedro Ruiz

Cirugía Refractiva

 

Entendemos por Cirugía Refractiva la que modifica las condiciones ópticas (refractivas) del ojo. Está indicada para aquellas personas que desean prescindir del uso de gafas o lentillas o disminuir su dependencia de ellas.

Casi inmediatamente al oír de hablar de cirugía de la miopía o de la hipermetropía o del astigmatismo pensamos en una cirugía realizada mediante LÁSER. Pues sí, los láseres refractivos (aquellos diseñados para corregir estos defectos) son los que han permitido desde principios de los años 90 del pasado siglo llevar a cabo estas correcciones quirúrgicas y han ido poco a poco popularizando dicha cirugía.

Dichos láseres actúan modificando las dioptrías de la córnea. Según el defecto refractivo existente nos permiten de una manera muy precisa aplanar la córnea en el caso de la miopía, o incrementar su curvatura en el caso de la hipermetropía o regularizar dicha curvatura en el caso del astigmatismo.

Al realizar este tipo de cirugía disminuimos es espesor de la córnea (se trata de una cirugía ABLATIVA o de sustracción). La disminución de este espesor tiene un límite que no podemos sobrepasar pues entonces la córnea quedaría muy débil y no podría realizar su otra función como pared de contención del globo ocular. Se podría producir una ectasia o hernia de la córnea incluso una perforación que necesitara de un transplante corneal. Es para evitar esto que la exploración previa ha de ser muy exhaustiva y ha de incluir entre otras la medición del espesor corneal, que varía de una a otra persona. A mayor número de dioptrías a corregir más adelgazaremos la córnea.

También hay que respetar unos límites de curvatura de la córnea para no dañar la calidad visual. No podemos dejar una córnea demasiado plana o demasiado curva. También es parte fundamental de la exploración refractiva entonces el saber que curvatura corneal tiene cada paciente.

Como podemos intuir por lo dicho anteriormente una exploración previa completa es absolutamente necesaria para saber si una persona puede someterse con absoluta seguridad a una cirugía refractiva con láser.

En principio el láser es la principal indicación para la corrección de defectos refractivos en personas de hasta 50 años de edad. Si en este grupo de edad no estuviera indicado el láser por motivos de espesor o de curvatura corneal la siguiente opción consiste en el implante de LENTES INTRAOCULARES FÁQUICAS (se introducen en el ojo sin sustituir al cristalino, conviven con él), que están diseñadas para ser introducidas dentro del ojo y modificar así su potencia óptica en la cuantía que deseemos.

Existe otro tipo de cirugía refractiva corneal llamada ADITIVA, en la cual se implatan lentes intracorneales (en el espesor de la córnea). Esta cirugía se encuentra actualmente todavía en desarrollo y podría ser una opción válida en un futuro.

Aparte de la córnea la siguiente estructura ocular de la cual depende nuestra graduación es el cristalino (lente intraocular natural que se encuentra situada detrás del iris). Del envejecimiento del cristalino depende la aparición de la PRESBICIA o vista cansada, que empieza a manifestarse en la quinta década de la vida (entre los 40 y los 50 años de edad) y se acentúa progresivamente desde entonces. Se trata de la dificultad para ver de cerca: una persona que no necesite gafas para lejos tendrá tarde o temprano que usar gafas para cerca, el miope que lleve las gafas puestas tendrá que empezar a quitárselas para ver de cerca o usar gafas bifocales o progresivas y el hipermétrope verá que sus gafas de lejos son insuficientes para ver de cerca y tendrá también que empezar a usar bifocales o progresivas.

Hasta los 50 o 55 años existe la opción quirúrgica del PRESBILÁSER, que corrige el ojo dominante (habitualmente el derecho) para lejos y en el ojo no dominante realiza un tratamiento mixto para lejos y cerca de manera que la persona pueda defenderse de cerca para actividades no extremadamente exigentes. Para las actividades visuales muy exigentes necesitará la ayuda de unas gafas. También existe la posibilidad de conseguir lo que llamamos MONOVISIÓN, en la cual en el ojo no dominante dejamos una miopía suave. En este caso serán necesarias gafas para actividades cercanas muy exigentes o para conducción nocturna.

Desde los 50 o 55 años en adelante otra opción quirúrgica consiste en el CAMBIO REFRACTIVO DEL CRISTALINO, cirugía equivalente en todo aspecto a la cirugía de la CATARATA, pero en la cual el motivo de su realización no es la falta de transparencia de dicho cristalino, sino la consecución de un estado refractivo que haga que la persona sea independiente del uso de gafas. Este es el grupo de edad en el cual estaría indicada esta cirugía debido a que por propia evolución de la vida se van acercando a la edad de aparición de las cataratas. Por supuesto que las personas que ya hayan desarrollado CATARATAS al enfrentarse a la cirugía de las mismas deberían también ser orientadas en el sentido de sacar el máximo provecho a su intervención y “matar dos pájaros de un tiro”: restituir la transparencia pérdida por la propia catarata y conseguir un estado refractivo que les permita la mayor independencia posible de las gafas.

Para conseguir esto, tanto en el cambio refractivo del cristalino como en la cirugía de cataratas como tales, disponemos de varias estrategias, todas con sus pros y sus contras. Al retirar el cristalino o la catarata tenemos que implantar una LENTE INTRAOCULAR dentro del ojo con la potencia óptica necesaria para dicha persona.

Las lentes con mejor calidad óptica son las lentes MONOFOCALES que como su nombre indica corrigen para una distancia determinada. La mejor opción en este caso es la monovisión que como hemos dicho supone la corrección para lejos del ojo dominante dejando una miopía suave en el ojo no dominante. No obstante siempre podemos sabiendo las necesidades visuales prioritarias de cada persona dejar una situación refractiva que se adapte lo mejor posible a su situación. Existen también lentes intraoculares monofocales TÓRICAS, que pueden corregir astigmatismos altos.

Otras lentes intraoculares son la MULTIFOCALES que se subdividen a la vez en varios tipos según el mecanismo de multifocalidad que posean. Su objetivo es proporcionar en cada ojo a la vez una visión de lejos y de cerca. Son lentes adecuadas a personas que no tengan unas necesidades visuales muy exigentes pues en general hay que aceptar una menor calidad visual que con las lentes monofocales. Por ejemplo nunca estarían indicadas en conductores profesionales o en personas que conduzcan mucho por la noche, por los deslumbramientos que pueden producir. Decir que en general son bien aceptadas.

Otro tipo de lentes serían las lentes ACOMODATIVAS MONOFOCALES. Estas lentes se desplazan ligeramente hacia delante dentro del ojo cuando enfocamos de cerca incrementando así el efecto lupa. La limitación de estas lentes es la cuantía del aumento para cerca, pues puede que haya actividades visuales de cerca que sean tan exigentes que se necesite la ayuda de unas gafas para realizarlas con comodidad. Serían las lentes más fisiológicas o naturales que hay, ya que copian en lo posible el mecanismo natural del ojo humano para enfocar.

Decir por último que en el caso de los implantes de lentes intraoculares y para realizar un ajuste fino del resultado óptico a veces es necesario realizar una cirugía posterior con láser.

Como podemos ver la cirugía refractiva necesita adaptarse a cada persona en particular dependiendo de su edad, de sus necesidades ópticas y de su exploración oftalmológica



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