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Cuestión de vista

D. Pedro Ruiz Fortes

Optometrista
Área de Optometría Clínica y Rehabilitación Visual
Dr Pedro Ruiz

Icono destacado Tema Destacado: NUEVA CAMPAÑA CIRUGIA REFRACTIVA - Contacte con el experto

Cataratas

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La catarata no es ni más ni menos que la opacidad o pérdida de transparencia de nuestro cristalino, siendo éste la lente natural que tenemos dentro de nuestros ojos. El cristalino se encuentra detrás de la pupila o “niña del ojo” (apertura redondeada en el centro del iris), tiene forma de lenteja y cuando nacemos es muy blando y transparente. Junto con la córnea, que es la estructura externa transparente situada delante del iris, forma un sistema óptico muy perfecto que nos permite enfocar la imagen que nos llega del exterior en la retina, que es el receptor que enviará dichas imágenes al cerebro para que sean allí interpretadas. Es un órgano aislado del resto del organismo por su cápsula externa, a través de la cual se conecta a un sistema muscular que al contraerse modifica la potencia óptica de dicho cristalino.

Por dentro de dicha cápsula se encuentra la sustancia cristaliniana en sí, que ya hemos dicho que es muy blanda cuando nacemos. Dicho contenido crece de manera continua durante toda la vida y por ello se va perdiendo la elasticidad y la transparencia, a la vez que aumenta el tamaño del cristalino.

La perdida de elasticidad es la causa de que progresivamente mientras nos hacemos mayores tengamos que alejarnos de los ojos lo que estamos leyendo, hasta que llegado un momento y “dado que nos falta brazo” tenemos que empezar a usar gafas para cerca, que irán siendo cada vez más potentes. Es lo que llamamos Presbicia, y empieza a manifestarse a partir de los 40 años. La pérdida de transparencia nos irá llevando irremisiblemente hacia la Catarata, que aparecerá antes o después según nuestra predisposición familiar (factores genéticos) y según nuestra exposición a ciertas circunstancias externas (factores ambientales).

Síntomas clásicos de la aparición de las cataratas serían una progresiva intolerancia a la luz fuerte (como si miráramos a través de un cristal sucio que produciría deslumbramiento) junto a una mejor visión nocturna o en ambientes más oscuros. Conforme va progresando nos llamaría la atención que cada vez tenemos que actualizar las gafas con más frecuencia y que la mejor visión obtenida va siendo cada vez más baja. En un estado muy avanzado la catarata impediría por completo el paso de la luz y la persona no podría ver nada. Hay todavía mucha confusión respecto a cuándo hay que operar la catarata.

Es muy frecuente escuchar que “todavía no está madura”. Esto se debe a que hace mucho tiempo la catarata se extirpaba en bloque, extrayéndola con un asa o mediante congelación, sin implantar ninguna lente intraocular artificial. Había que permanecer mucho tiempo en cama mirando al techo en reposo y luego había que utilizar para poder ver unas gafas muy potentes. Las complicaciones no eran infrecuentes y claro la cirugía se posponía mucho. Esto ha ido cambiando ya hace tiempo y de manera progresiva debido a la mejora en el material quirúrgico, a los microscopios quirúrgicos y al desarrollo continuo de las lentes intraoculares artificiales. Todo ello ha permitido que la cirugía de la catarata se haya convertido en un procedimiento seguro y rápido. Además la rehabilitación es rápida, pudiendo notar ya los beneficios desde muy pronto y no teniendo que modificar grandemente nuestro tipo de vida habitual.

Tanto es así que la misma cirugía de la catarata es una de las opciones dentro de la cirugía refractiva, cuyo principal objetivo es el cambio de la potencia óptica de nuestros ojos. A partir de los 45 o 50 años es una de las opciones que se pueden contemplar en personas que quieran eliminar la dependencia del uso de gafas (de esto hablaremos con más profundidad en la sección de cirugía refractiva). Con lo cual cuando a una persona la operamos de cataratas aprovechamos para elegir la potencia de la lente intraocular que vamos a implantarle o el tipo de lente para conseguir el resultado que nos interese.

Mejoraríamos así no sólo la transparencia de nuestro sistema óptico sino también nuestra calidad de vida al tener posteriormente una menor dependencia de las gafas. Cada ojo tiene unas características personales y también cada persona tiene unas circunstancias y necesidades propias, por lo que es muy importante una exploración oftalmológica completa y una charla con su oftalmólogo para conocer cuales son sus necesidades visuales según sus aficiones o actividades.


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